En una casa en el bosque vive Camilo, un niño bien bonito. Él no conoce el mundo exterior, cree que el universo es solo esa casa en la que vive y el bosque que la rodea.
Cree Camilo que existen los dioses y que ellos son los gobernantes del bosque, cree en los duendes y en las hadas, en el amor y en la guerra.
Cuando quiere salir del bosque hojarozo en el que habita se cruza con los animales más extraños, monos con cabeza de elefantes, arañas con colas de león, murciélagos hermafroditas, langostas voladoras, peses plateados, rojos, fucsias. Maravillado queda con sus animales fantásticos, con tantos colores, con tantas formas.
Le duele el cuello y en su medula espinal los impulsos se acumulan en el costado de una vértebra formando un nudo, de ahí sale este delirio que dice así:
Venus no me deja en paz, me sonríe, me atrapa, me obsesiona, me estrangula.
Que lirio mas hermoso, como pajaritos pichoncitos, pequeñitos, pedacitos de corazones intralunares correteando entre balcones de aguas limonadas con azúcar y cubitos en jarras de cristal. Semillitas de adoquines, perfumados mañaneros entre nubes de algodón, perras lobas, que se engrandan cuando ruge el corazón, que se ensanchan entre nubes de almidón, que se esfuman como humo entre tus labios mazapán, mirando ese lunar que tenés entre la tetas mas hermosas del planeta.
Perras nubes, perras nauseas de quererte, sin tenerte aquí a mi lao, perfumado, enamorado, animado, extasiado, complicado, obsesionado con tus “no”.
Si te sigo recordando voy a terminar limado, piantao, loco loco, maniatao por chalecos de algodón, en un cuarto de almohadón, con los ojos dados vuelta y un cóctel de drogas en la sangre que le diga a mi cerebro que no existís, que me ablande este tumor, este dolor, este nudo en mi espalda que delira sin parar, sin cesar, que fluye como vino, que emborracha duele y llora, que no para de sangrar, de reír ni de gritar.
cómo llegué acá¿?
ResponderEliminarsi no sabes vos...
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