para quien busca una historia, esta es una historia / para quien busca un cuento, este es un cuento / para quien busca un ensayo, este es un ensayo

lunes, 25 de abril de 2011

Por pasillos laberínticos interminables, indescifrables murallas de alturas incalculables, tenebrosos senderos de espesa visión, escaleras agobiantes enroscadas con escalones del tamaño de personas por los cuales trepo de uno en vez. Temo encontrarla a la vuelta de cada esquina, o tal vez verla danzando entre reuniones de gentes de su misma calaña, al compás de musicales notas a extremado volumen, la imagino apareciendo de entre una multitud de seres espectrales en plena fiesta a media luz, para estar y no estar, especie de alucinación, suerte de personaje de esquizofrenia, tan real y tan irreal, tan verdadera y tan falsa, tan atractiva y tan repugnante, tan de este mundo y tan fantástica, tan fantasmal es Venus. 

lunes, 18 de abril de 2011

Venus, la liebre y la tortuga

Llega un punto en la vida de toda persona en que debe tomar el toro por las astas. Claro que dentro del ruedo no es lo mismo que fuera de él, todos somos toreros hasta que sueltan al bravísimo y furioso toro. Que, dicho se de paso, con furia, ocasionada en gran parte por su cautiverio y en gran parte también por los gritos a voz viva que bajan desde las tribunas donde está la multitud enardecida, que quiere ver correr sangre, de más está decir que no importa de donde o de quién o de qué brote esa sangre, si del toro, si del torero, si de alguien del público mismo, eso es lo que menos interesa, lo que importa es que brote y que mane y que se enchastre en lo que encuentre a su paso tiñéndolo de vivo color rojo.
Ahora que hablo de toros, toreros y ruedos eso me recuerda a una historia en la que no había ninguno de estos elementos: La fábula de Venus, la liebre y la tortuga.
Un día de verano dice que estaban todos los animales del bosque reunidos en un claro y entre ellos Venus la princesa del bosque encantado. No había dicho que era un bosque encantado, pero sí era un bosque encantado, había hadas, gnomos, unicornios y demás animales fantásticos, algunos muy bellos, otros no tanto y otros directamente mejor ni nombrarlos, a estos seres nadie los había invitado a la reunión en el claro del bosque, pero el unicornio se enteró y se lo comunicó al resto de los seres fantásticos los cuales muy ofendidos por no habérselos tenido en cuenta decidieron marcharse del bosque, lo cual trajo como consecuencia inmediata que el bosque dejara de ser bosque encantado y se convierta en bosque, lo que no viene al caso pero es anecdótico. Por su parte Venus y el resto de los animales normales, comunes y corrientes seguían reunidos en el claro sin ni siquiera notar la ausencia de los otros. Entonces tomó la palabra la liebre y dijo: __ ¡Animales del bosque! ¿Quién quiere jugar una carrera?
Pero ninguno dijo nada, porque todos sabían que la liebre era el animal más veloz. La liebre entonces insistió:
__ ¡Vamos! ¿Quien quiere jugar una carrera? ¡Al que quiera le dejo ventaja! Entonces desde lejos y casi desde el piso se escucho una voz que dijo:
__ ¡Yo juego la carrera!
Todos los animales se corrieron y entonces se asomó la tortuga que repitió:
__ ¡Yo le juego una carrera señor liebre, y para hacerla más entretenida quien pierda perderá también la vida!
La liebre tragó saliva y aceptó el reto.
El resto de la fábula es obvio, la liebre le gana por kilómetros a la tortuga porque claramente la tortuga es el animal más lento después del caracol y era imposible que ganase dicha disputa. Así que tal como se había pactado, y como todos sabían de antemano, la tortuga perdió la carrera y luego la vida. Fin.

Moraleja: Triste final para la pobre tortuga, divertido y alegre para los que querían ver sangre. 

lunes, 11 de abril de 2011

Venus y las flores vampiro

“Había una vez”, así empiezan muchos cuentos, muchas historias empiezan por "Había una vez", esta también.
“Había una vez una niña que cortaba flores en el bosque”, así también empiezan algunas historias, con niñas que cortaban flores, esta historia no empieza así. En esta historia las flores cortaban niñas y bebían su sangre y desparramaban sus órganos por los senderos de un hermosísimo bosque de pinos, eucaliptos, y arbustos de variadas especies. El resto del bosque era como cualquier bosque normal, con pájaros, cuises y topos, lo único raro eran esas flores vampiro que nadie sabía que existían y por eso siempre obtenían alimento. El bosque queda por el camino viejo de Mar del Plata a Miramar, casi a mitad de camino.
Entonces, un día. Siempre los cuentos siguen con que pasa algo "un día", este cuento también: Un día aterrizó un platillo volador en el bosque y de él descendió una niña extraterrestre. Obviamente las flores vampiro no hicieron excepción y se abalanzaron sobre ella y bebieron su sangre verde. La ingesta del viscoso líquido que daba vida a la venusina hizo que estas flores alcanzaran un tamaño mayor aun que el de los árboles más altos del bosque. Enseguida las hermosas vegetales partieron hacia la ciudad de Mar del Plata en busca de víctimas. Lirios, rosas, venus, orquídeas, margaritas y otras tantas llegaron a la ciudad y comenzaron a aniquilar a todas las personas que se cruzaron en su camino porque a esa altura querían beber cualquier tipo de sangre, jugaban al carnaval entre la sangre y los cuerpos destazados, se sentían invencibles y de hecho lo eran. Fin.

lunes, 4 de abril de 2011

Improvisación I

Porque así es Venus: revolución. Inalcanzable, porque por su naturaleza, una vez alcanzada, Venus deja de ser lo que es. Así es ella: sensual, atractiva y coqueta a la distancia; aburrida, rutinaria, cansina cuando es un hecho. 
Por primera vez la escuché y como sucede con el canto de las sirenas a quien lo oye me hipnotizó, ya nunca pude dejar de seguirla ni de buscar su voz. A veces me despista y no se por donde encontrarla, pero se que se va con otros cuando no está conmigo.
En parte es violenta, ella no puede dejar de ser así, porque así es ella: destructiva, guerrera, altanera.
Algunos han dicho como conquistarle, muchos son los que quieren alcanzarle y tantos son los llegan a enfrentarse con otros por sus caprichos muchas veces justificados, muchas veces no. Pero ni unos ni otros parecen darse cuenta que es La prostituta. Se da al mejor postor y tarde o temprano, después de provocar un enorme placer en quien la halló, se levanta de la cama y se va, seguramente para acostarse con otro y con otro y otro y otro.